domingo, 9 de abril de 2017

Las mochilas Wayuu y el Tejido Wale'kerü



El Tejido Wale'kerü parte de un mito de la cultura Wayuu, quien según la tradición cuenta que un joven en un lugar no identificado encontró a una niña abandonada en medio de la nada. El cazador llevo a la niña a casa para que la cuidaran sus hermanas, las cuales la ayudaron y le enseñaron los oficios de la casa.
Sin embargo desde un comienzo las tres hermanas rechazaron a la criatura razón por la cual fue el propio joven fue quien se hizo a cargo de su crianza. Cuando Irunnu (el joven cazador), partía de la casa con la criatura, recibía insultos y malos tratos. En una noche, la  joven, se transformó en una bellísima doncella que de su boca sacaba hilos de bellos colores y textura con los que tejía wayucos y chichorros de corte masculino para su benefactor.
Cuando las hermanas encontraron los tejidos le dijeron al joven cazador que estas eran hechas por ellas. Un día Irunnu descubrió que la niña se había transformado en Doncella y se dio cuenta de la verdad; la bella Doncella castigó a las mentirosas hermanas convirtiéndolas en grotescos murciélagos.
Poco a poco Irunnu se enamoró de la niña, cuando el trató de abrazarla, la doncella le ato las manos con tejido de telaraña que había hecho con el hilo que salía de su boca. En ese momento la niña se convirtió en araña y desapareció a través de las ramas de un árbol.
El joven cazador Irunnu quedo demasiado triste, cuando regresó a su hogar recogió los tejidos realizados por la doncella para que las mujeres jóvenes Wayuu vieran como realizar el arte de tejer. De esta manera se expandió por toda la Guajira la expresión del  Tejido Wale'kerü y las mochilas Wayuu fueron hechas por las mujeres de la tribu.
Fuente: Ramírez, M. 1986. Pág. 14 - 16

miércoles, 18 de enero de 2017

Los colores de las Mochilas Wayuu

Cuando las mujeres Wayuu realizan sus tejidos, están expresando sus creencias, tradiciones pensamientos, vivencias y su cultura. Su labor es considerada como símbolo de su sabiduría y su inteligencia. Las representaciones en los tejidos reflejan la vida cotidiana de la tribu, sus creencias y los elementos de su naturaleza. En particular el tejido Wale’keru tiene colores bastante llamativos y fuertes, que son el reflejo de una cultura expresiva y bastante alegre. La técnica que emplean las mujeres Wayuu son conservadas, transmitidas y enseñadas de generación en generación.
Entre los diferentes objetos que se elaboran con la técnica particular se encuentran las hamacas, los chinchorros y las conocidas mochilas, estos contienen en sus diseños diferentes grafismos y figuras geométricas cuyo significado está relacionado con elementos de la naturaleza como son plantas, animales, estrellas, lunas y el sol, los colores vivos y brillantes son muy propios de esta cultura. Giraldo (2013).
Según la tradición los dioses fueron los que a través de una enviada, enseñaron a los Wayuu el arte del tejido, esta enviada fue la hermana menor de las tejedoras primarias, que buscaban tejer con los colores de la belleza de los mismos dioses primigenios. De acuerdo con los relatos Walekerü es la hija de la oscuridad y la soledad, es considerada la hermana de las primeras tejedoras MAAWÜI, ATIA, KANASPI y SE’SE, estas fueron las primeras en tejer los paisajes en diferentes colores, entre estos se encuentran los mantos que en invierno caen en las llanuras, las enredaderas que se observan sobre los árboles, las neblinas que  cubren las costas azules en los montes, las blancuras en las nubes que se ven en la lontananza y la armonía que se aprecia en los crepúsculos vespertinos. Marín (2014).

Para lograr obtener los colores, los Wayuu recurrieron a vegetales propios de la región, de esta forma el negro lo obtenían del fruto de la “alutachuna” y del “taparo”,  lo que hacían era que fruto se dejaba en agua hasta que esta se coloreara de negro para posteriormente  introducir los hilos en este. Aragon (2008). Para lograr producir el amarillo se empleaba el árbol llamado “po’Lopona”, este después de ser descortezado se hervía en agua de donde se obtenía un líquido amarillo en el cual se mojaban los hilos, este color también se obtenía de frutas como la “jitnita” y la “yirita”, las cuales al hervir dejaban un líquido espeso que se empleaba para teñir. Para  obtener el rojo o el marrón se cocinaba la corteza de una árbol que se llamaba Sópurai, al igual que el “kustena”, el cual al machacarlo y hervirlo permitía obtener el colorante.